"Llamado a algunos doctores" [quechua - castellano], por José María Arguedas
Dicen que ya no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor...
"Vallejo en París" / Entrevista de Antonio Ruiz Vilaplana
(La Cena Miserable - Adriana Alvarado Alfaro) Hace días quedamos en encontrarnos en Le Dome (“Mallarmé” le llama Vallejo) y sólo puso una condición para acceder a esta entrevista. Todas las preguntas las debería él de contestar usando sus escritos...
"Carta de Amor, de César Moro", por Mario Vargas Llosa
Cuando Moro llegó a París los surrealistas estaban en su época de oro: había abofeteado, simbólicamente, el cadáver todavía tibio de Anatole France...
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27 mar 2016
6 ago 2015
"La Escritura Peruana Pre-Incana", por Rafael Larco Hoyle
El 21 de octubre de 1934, "LA PRENSA" de Buenos Aires, tuvo la bondad de acoger en sus páginas mi primer artículo, sobre el descubrimiento que hice del sistema ideográficos de escritura que tuvieron los Mochicas. Para comprobar esta teoría, de carácter revolucionario, he recopilado ya miles de documentos arqueológicos, que han contribuido, en el presente, a darle mayor solidez en su estructura. Este singular sistema de reflejar i trasmitir el pensamiento humano, no sólo fue empleado por los Mochicas, como ya lo había afirmado en 1934, sino también por los antiguos hombres de las criaturas de Nasca, Paracas, Tiahuanaco i Lambayeque.
10 feb 2015
29 ene 2015
"Martín Adán en su Casa de Cartón", por Luis Loayza
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| (Fotografía por Baldomero Pestana) |
Narración que se interrumpe continuamente, personajes que a veces parecen servir sólo de sustento para los juegos de estilo, largo poema en prosa que vuelve siempre a un lugar, a un momento determinado. La casa de cartón escapa a un género preciso. Esto no es un elogio. Demasiado perezoso para escribir una obra de mayor aliento cuando ya una página suya lo distanciaba de casi toda la informe prosa peruana; poco interesado en plantearse claramente su responsabilidad social de escritor; ingenio sudamericano, dotado para la frase brillante, para el sueño breve, pero desprovisto de paciencia y disciplina, el joven escritor se contentó con esta pequeña perfección.
20 ene 2015
8 ene 2015
6 sept 2014
31 ago 2014
12 ago 2014
"La locura en el arte", por César Vallejo
París, diciembre de 1927
LA CONDESA de Noailles tiene su violín de Ingres en las pintura. Max Jacob y Francis Picabia tienen el suyo también en la pintura. Charles Chaplin tiene el suyo en la composición musical. Linbergh tiene el suyo en el canto. Los senadores de Francia tiene el suyo en el canto. Los senadores de Francia tienen su violín de Ingres en la pelota vasca, y los diputados, en el dibujo. Marritte de Rauwera tiene su violín de Ingres en la danza clásica. Los sordomudos lo tienen en la escultura y los locos en la pintura. Fénomeno corriente es el violín de Ingres, porque el hombre no entrega nunca sus dos brazos a una sola vocación, sino que reserva siempre el izquierdo para lo que por un instante pudo haber sido.
"Los animales en la sociedad moderna", por César Vallejo
París, agosto de 1929
El LIBRO de Paul Eluard, Los animales y sus hombres, nos ha hecho pensar un buen rato en las relaciones del hombre con las bestias. El solo título del libro nos ha dado más de una cosquilla reflexiva. A otro autor, que no fuese superrealista, no se le habría ocurrido semejante inversión de las categorías estéticas del hombre y de los animales. Los más racional y hasta científico, le habría parecido un título que dijese: Los hombres y sus animales. Pero la sorpresa superrealista del título que nos ocupa, reside, precisamente, en haber sacado a la luz una ecuación dialéctica del reino animal, superior e invisible para el ojo corriente o "realista". En efecto, para un criterio lógico o, mejor dicho, rutinario, y para cualquier transeúnte, la supremacía estética del hombre sobre los otros animales, no puede ponerse en duda, ya que ella emana de su propia supremacía natural. En cambio, para una sensibilidad libre, nueva y despojada de los anteojos de todo atavismo filosófico, como la de un superrealista, la jerarquía estética y aun natural del hombre y de las bestias, no es siempre idéntica. En ocasiones, el hombre puede ser un elemento estético superior y un ser natural superior y, en ocasiones, una rana o un mochuelo puede aventajarle irremisiblemente, no sólo desde el punto de vista fisiológico o sensorial, sino desde e punto de vista psicológico.


















