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Después de Del amor y otros demonios,
García Márquez vuelve a escribir sobre el amor. |
Diatriba de amor contra un hombre sentado.
Arango Editores, Bogotá.
1994, 70 páginas.
Una vez más Gabriel García Márquez nos sorprende, pero está vez no con una novela, sino con un largo monólogo dramático en un acto, con el desconcertante título de Diatriba de amor contra un hombre sentado.
Porque el amor parece estar en el centro de las preocupaciones temáticas del autor colombiano, como evidencian, ya desde sus títulos, sus dos últimas producciones novelísticas. El amor en tiempos del cólera y Del amor y otros demonios. Pero aquí se trata de una pasión que estalla, inconsolable y rencorosa, en boca de una mujer que se dirige, en horas de la madrugada, a un marido que finge leer en un sillón, inmóvil, un diario. Hora y media dura esa diatriba, que no es solamente tal, sino también invectiva, queja, recriminación, insulto, confesión, todo ello a la vez sucesivamente, en un estallido de violencia sollozante y amarga: "...ya puedes quedarte ahí hasta el final de los siglos, porque a mí sí que me vas a oír." Una pasión cuyo leit-mo-tiv se anuncia ya en el primer parlamento, con brutal paradoja: "¡Nada se parece tanto al infierno como un matrimonio feliz!"